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Niños de jardín infantil jugando en el supermercado de juego de Crayola y Lápiz en Chía

¿Cómo aprenden los niños jugando en un jardín infantil?

En los primeros años, jugar es la manera principal en que un niño aprende. No es una idea nueva. Mientras cocina con ingredientes de verdad o atiende un supermercado de juguete está ordenando categorías, contando y poniéndose de acuerdo con otros, y entender eso te cambia lo que ves cuando entras a un salón. En esta guía encontrarás qué es el aprendizaje experiencial, en qué se diferencia el juego libre del dirigido y en qué te puedes fijar cuando conozcas un jardín infantil en Chía.

¿Qué es el aprendizaje experiencial?

El aprendizaje experiencial es una forma de enseñar en la que el niño llega al concepto a través de una experiencia concreta. Pesa un ingrediente y descubre qué es un kilo. Atiende una caja registradora y entiende para qué sirven los números. Lo que vivió le da sentido a lo que después va a nombrar.

La diferencia con una clase tradicional está en el orden. Primero viene la experiencia y después el nombre.

Para un niño de dos o tres años esto no es una preferencia pedagógica. Es la puerta de entrada disponible, porque todavía está construyendo el lenguaje con el que más adelante va a poder pensar en abstracto.

¿Por qué los niños pequeños aprenden jugando?

Porque a esta edad la experiencia va antes que la explicación. Un niño necesita tocar, mover, repetir y probar para entender cómo funciona algo, y el juego es el formato que le permite hacer todo eso a su ritmo. Aprender jugando es la forma más directa que tiene de incorporar algo.

Cuando un niño juega está haciendo varias cosas a la vez:

  • Prueba una idea y ve qué pasa.
  • Sostiene la atención mucho más tiempo del que sostendría frente a una consigna.
  • Practica lenguaje, porque necesita explicarle a otro lo que está haciendo.
  • Ensaya sin costo, que es la condición para animarse a intentar.

Por eso, cuando un jardín dice que los niños juegan todo el día, lo que conviene preguntar es cómo está pensado ese juego.

¿Qué diferencia hay entre el juego libre y el juego dirigido?

El juego libre lo propone el niño y el dirigido lo propone el adulto. En el primero elige con qué jugar, con quién y por cuánto tiempo. En el segundo hay una consigna y un objetivo pensado por la docente. Un jardín equilibrado tiene los dos, en momentos distintos del día.

Lo que aporta cada uno:

  • Juego libre. Autonomía, iniciativa, acuerdos con otros niños y la posibilidad de aburrirse un rato, que es de donde suele salir lo más creativo.
  • Juego dirigido. Conceptos concretos, secuencias con un orden y la experiencia de terminar algo que se empezó.

Ninguno reemplaza al otro. Un día compuesto solo de actividades dirigidas deja poco lugar a la iniciativa, y uno compuesto solo de juego libre deja contenidos sin aparecer.

¿Qué aprende un niño cuando juega a ser grande?

El juego simbólico es el que aparece cuando el niño representa situaciones de la vida real: cocina, atiende un negocio, cuida a un bebé. Ahí practica turnos, acuerdos y vocabulario, y ensaya cómo funcionan las relaciones entre personas. Es uno de los juegos que más aporta entre los dos y los cinco años.

Un niño que juega a ser cajero está resolviendo cuánto cuesta, cuánto le dan y cuánto devuelve. Uno que juega a cocinar está midiendo, contando y siguiendo pasos en orden. Y los dos están negociando con alguien quién hace cada papel, que suele ser la parte más difícil y la que más les sirve.

¿Cómo aprenden jugando los niños en Crayola y Lápiz?

Con siete espacios pensados para que cada parte del desarrollo tenga su lugar. El jardín trabaja con aprendizaje experiencial, y eso se ve en cómo están armados los ambientes: una cocina de verdad, un supermercado de juego, un laboratorio de los sentidos y una biblioteca donde los cuentos se actúan.

Estas son las siete áreas para aprender jugando:

  • Junior Chef. Una cocina infantil con recetarios propios. Con la guía de las docentes, los niños realizan preparacione y mientras tanto aprenden a contar, a pesar y a seguir instrucciones en orden.
  • Whole Foods Market. Un supermercado de juego donde asumen roles y trabajan tamaños, figuras, colores y operaciones matemáticas. Y sobre todo valores, que es lo que más se practica cuando hay que ponerse de acuerdo con otro.
  • Multisensorial. El laboratorio de los sentidos, con texturas, sonidos, colores y luces, pensado para despertar la curiosidad y acompañar el desarrollo sensorial.
  • Biblioteca. Tiene una puerta especial por donde entran solo ellos. Adentro hay cuentos e imágenes en español y en inglés, y las historias no se leen nada más: se dramatizan y se les da un final.
  • Salón de expresión corporal y danzas. Un salón de espejos con camerino de disfraces y trajes de baile, donde se mueven frente al espejo y van ganando confianza y coordinación.
  • Tablero de tiza y mural de la pintura. Son dos espacios para pintar, rayar, escribir y crear, con espuma de afeitar, vinilos o marcadores lavables.
  • Parque de juegos. Circuitos de la A a la Z que recorren siguiendo el camino con las manos y los pies, mientras descubren el abecedario y trabajan habilidades motoras, cognitivas, espaciales y emocionales.

Somos un jardín infantil en Chía con 27 años de trayectoria, con certificación Icontec, IQNet y BPM, y acompañamos a familias de la sabana norte y de Cajicá. Estamos en la Cra. 15 no. 18-09, en Riofrío.

Si quieres ver cómo funcionan estos espacios en un día normal, agenda tu recorrido y conoce el jardín con tu hijo.

¿En qué te puedes fijar en los espacios cuando visitas un jardín?

En si los espacios se sienten habitados. Un salón donde los niños trabajan tiene materiales al alcance de ellos, trabajos propios en las paredes y rincones con marcas de uso. Fíjate también en si hay lugares distintos para cosas distintas, porque eso indica que el día está pensado por momentos.

Tres cosas que se notan en una visita y dicen bastante:

  • Si los materiales están a la altura de los niños o guardados donde solo llega un adulto.
  • Si los espacios tienen señales de uso cotidiano.

La lista completa de preguntas para hacer durante la visita está en nuestra nota “¿Cómo elegir jardín infantil en Chía? Guía para papás”.

¿Qué más preguntan los papás sobre cómo aprenden los niños?

¿Jugar todo el día no le quita tiempo al aprendizaje?

No, siempre que ese juego esté pensado. En preescolar los contenidos entran por la experiencia, así que una cocina o un supermercado de juego son el lugar donde aparecen las matemáticas, el lenguaje y las ciencias. Lo que conviene mirar es si detrás de cada espacio hay una intención, y eso se pregunta en la visita.

¿El aprendizaje experiencial también funciona con los más pequeños?

Sí, y es donde más se nota. Entre el año y los tres, casi todo pasa por el cuerpo y los sentidos. Un área multisensorial está pensada justo para esa edad, cuando tocar una textura enseña más que cualquier explicación.

¿Cómo sé si mi hijo está aprendiendo, si cuando le pregunto solo me cuenta que jugó?

Es la respuesta más común y no significa poco. Pregúntale con qué jugó, con quién y qué pasó, en vez de qué aprendió. Ahí suelen aparecer los turnos que respetó, lo que acordó con un compañero y lo que construyó, que es exactamente lo que estaba aprendiendo.

¿Qué puedo hacer en casa para acompañar esto?

Dejarlo participar de lo cotidiano. Que sirva el agua, que ayude a guardar el mercado, que cuente los platos que faltan en la mesa. No hace falta material especial y suma más que cualquier actividad preparada, porque son situaciones reales.

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